Skip to content

Cuando las personas NO importan

2010/03/22

“Humillación, maltrato, disciplina, descontrol, lucha por la integridad y transformación. Y, en muchos casos, eliminación física.”

Las anteriores palabras son un breve extracto del interesante texto sobre los campos de concentración de la Dictadura de Franco publicado por El País. Salvando las distancias, son palabras que me evocan la situación que viven miles de trabajadores en España (hoy ya algunos menos tras calculados despidos sin declaración de ERE), muchos de ellos en, por ejemplo, empresas de Auditoría o Consultoría.

El pasado viernes fue el Día del Padre, festivo por estas latitudes, pero no para todos. Me comentaba una persona a la que quiero muchísimo, que desgraciadamente tuvo que trabajar en cliente, para poder cerrar las cuentas anuales, entregar toda la documentación, y que ésta pudiera ser revisada por el socio hoy lunes. Tenía que trabajar aunque no le pagarían las horas extras, no le darían un nuevo día de fiesta y lo más triste de todo, nadie se lo iba a agradecer.

No es nada nuevo en el mundo de la Auditoría; son semanas de revisión de cierres contables, consolidación de cuentas y otros menesteres, que hacen que los equipos deban realizar “un esfuerzo extra“. Pero qué quieren que les diga; no me parce normal. Soy el primero en pringar y realizar un esfuerzo extra cuando la situación lo requiere. Lo que realmente me fastidia son los proyectos en los que deliberadamente se planifica la actividad teniendo en cuenta estos esfuerzos extra y regalados, desde el primer día. Porque estrangular a los equipos debe tener un precio.

Sobre las características de esta generación de trabajadores que vive una “Explotación Remunerada” hablaba Borja Villaseca en su artículo de El País hace unos días. Muchos managers y socios harían oídos sordos ante la lectura de un texto que debería servirles de reflexión, o al menos ponerles sobre aviso de lo que va a suceder en cuanto se reactive el mercado de trabajo.

Borja reflexionaba en esta línea describiendo la situación de esta manera en su recomendable artículo:

  • Cada vez más empresas detestan su empresa, no soportan a su jefe y odian su profesión. Las personas dejan de creer en la felicidad. Trabajo y una sonrisa no caben en la misma frase.
  • Existe falta de motivación, de ilusión y de interés por tu trabajo, trabajas en roles en los que no sabes ni cual es tu cometido, a veces no sabes ni por qué te pagan. Vives proyectos empresariales en los que no crees, avanzan los meses sin que te muestren hacia dónde se dirige tu futuro profesional. Semana tras semana trabajas atrapado en “mazmorras de conformismo y resignación” (o en oficinas de reconocido nombre, cuanto más altas mejor).
  • Algunos ya llegan a definir a nuestra sociedad como la sociedad del malestar; caras largas en el metro porque es lunes y toca trabajar, calentar la silla frente a tu jefe sin nada que hacer porque ya has acabado tu cometido, pero él sigue ahí. Jornadas que se alargan hasta las 2 de la madrugada en las que únicamente vives para trabajar, tontos útiles que nunca reclamarán a sus jefes por sus derechos ante el riesgo de ser tachados de poco comprometidos. ¡Qué valor!

Además de lo apuntado, me gustaría añadir algunas líneas de cosecha propia a esta polémica, que desgraciadamente he visto de cerca en experiencias laborales pasadas.

  • Compitiendo en precio: En el contexto de la crisis actual, el cliente de estas empresas de servicios tiene la sartén por el mango. Me relataban una experiencia con un cliente de Auditoría que exigía reducir plazos (¿entiende que esto significa siempre reducir calidad del trabajo?) únicamente porque este año “tocaba re-negociar el contrato”. Es más, en el contexto de la actual crisis, la enorme competencia provoca que Auditoras y Consultoras rebajen precios en sus propuestas de venta para conseguir el contrato. Esta competencia en precio provoca que las condiciones en las que trabajarán los equipos se conviertan en infrahumanas e insostenibles.
  • ¿Merece la pena “sufrir” este proyecto?: Me pregunto: ¿Convendría fijarse límites a partir de los cuales no merezca la pena aceptar las condiciones que nos intentan imponer y perder así el contrato? ¿Existe un punto a partir del cual no merezca la pena hipotecar a tu equipo? ¿Cambiarías perder un cliente por demostrar a tu gente que ellos son más importantes que mi comisión de una venta o mi variable en septiembre? Estoy seguro que hay empresas que lo hacen. Podríamos debatir esto, dado que no conseguir ciertos contratos derivaría en una menor actividad, en tener gente parada sin proyecto, y por tanto, arriesgarse a un mayor número de despidos… Pero lo dejo a la conciencia y la integridad de cada uno. Si tu modelo de negocio únicamente se sostiene compitiendo en precio significa que hay algo que no estás haciendo bien, o por lo menos no mejor que los demás.
  • ¿Cómo vamos a llegar?: Los Socios gestores que pactan estas condiciones en muchos casos ni se plantean cómo se van a conseguir los objetivos del proyecto. Lo único que saben es que esos objetivos… se van a conseguir. Y les da igual el cómo. Estas personas asumen como algo natural que sus trabajadores hagan horas extras, que trabajen fines de semana o festivos, o que duerman dos horas al día para conseguir los hitos. Es más, ellos también lo hicieron en su momento. ¡Y están orgullosos de ello!

El 46% de los trabajadores españoles reconoce no sentirse comprometido con su compañía – La Vanguardia

  • ¿Un cambio generacional?: En verdad creo que nos encontramos ante una nueva generación que no comparte los mismos valores con los que los actuales dirigentes crecieron. Quedan pocos Yuppies. Y si nuestros valores chirrían contra los que intenta imponer la Organización, nunca estaremos comprometidos. Iñigo reflexionaba sobre estos valores hace unas semanas en su post “Reflexionando acerca de valores y compromiso”. Venía a comentar que la falta de compromiso en los jóvenes no es tanto una falta de capacidad de trabajo, sino una carencia de ilusión. Desgraciadamente, esta ilusión no se vende en packs de horas extras y esclavitud.
  • Derramar una lágrima: Si como hemos visto, nuestros valores chirrían con los de nuestra compañía, lo máximo que va a conseguir esa Organización es que comencemos los lunes esperando a que llegue el viernes. Y así una semana tras otra. El problema cuando las personas no importan, es que acaba afectándonos personalmente, llegando a llorar por ejemplo, cuando se acerca el temido lunes. Ninguna empresa merece que derrames una sola lágrima por este motivo. Es sumamente triste, pero sucede, y mucho. Porque convives 12 horas al día en equipos asfixiados, con niveles de estrés y ansiedad altísimos. Y hasta que la persona no revienta no pasa nada, porque los objetivos se van consiguiendo. Y si alguien se quema, pues tampoco pasa nada, porque abandonará la firma y la reemplazaremos por otra. Y la rueda sigue girando.

Es sumamente complicado bajarse de esa rueda. Algunas personas se dedican por ejemplo a saltar de una consultora a otra esperando que la siguiente no sea la misma mierda. Otras deciden realizar un Máster. Otras simplemente lo dejan y esperan encontrar un trabajo mejor en los próximos meses. Se da también el caso de los que pasan a trabajar en la empresa cliente en la que realizarán el mismo trabajo pero desde la otra parte. Los menos afortunados abandonan la empresa tras meses de baja por depresión… mil ejemplos.

Opino que este contexto de crisis hubiera sido el momento ideal para que las empresas movieran ficha y demostraran a sus colaboradores que las personas importan. Pero sin duda están dejando escapar esa oportunidad. Aquellas que lo hagan, saldrán más reforzadas, con trabajadores comprometidos con un proyecto que ha apostado por ellos cuando tocaba atarse los machos. El resto, verán cómo el talento se esfuma a las primeras de cambio, y tratar de seducirlos a golpe de talonario no será suficiente.

Llevamos años advirtiéndoselo… y me cuesta encontrar soluciones. No hay fórmulas mágicas. Ya saben, cuando las personas no importan…

David

Anuncios
16 comentarios leave one →
  1. Itxaso permalink
    2010/03/22 11:05

    Muy buen artículo. Conozco varios casos de gente en auditorías que están sufriendo estrés y sin motivación, esperando a cambiarse de empresa, donde les ofrezcan algo no mejor, sino mejor remunerado, ya que se dan cuenta de que las condiciones siempre serán las mismas. En mi empresa no hay tiempo para nada y la gente sólo se dedica a lo más importante, dejando el trabajo sucio a los becarios, ya que la política es no contratar a nadie y enviar cuanto más trabajo fuera, mejor.

    • lamiquiz permalink*
      2010/03/22 22:36

      Hola Itxaso!
      ¿Cómo has llegado aquí? 🙂 ¡Respondiste antes de que llegara a publicar el post en Facebook! Pura curiosidad.
      Compartimos amigos y conocidos en esa situación, gente que únicamente busca un trabajo en el que se les trate con un mínimo de respeto y unas condiciones acordes con el compromiso que se les exige… ¡Complicado ¿eh?! Parece que sí… sobre todo en algunos perfiles más concretos recién licenciados… qué difícil es salir de esa rueda…
      Y sobre lo que comentas de las urgencias en la empresa es la realidad, las empresas no tienen tiempo para nada que no sea lo que les quema en las manos… ¡qué decir de invertir en formación! Si no tenemos tiempo para servir los pedidos cómo voy a admitir que un colaborador “desaparezca” una semana para hacer un curso ¡”que no vale para nada”!
      Pero claro, luego “nuestro principal activo son las personas”… Bonito, de cara a la galería.
      Por cierto, ¿estás trabajando como becaria? ¿Cómo va la experiencia?
      Un abrazo
      David

  2. 2010/03/22 12:47

    Hola David,

    Muy buen post que muestra una triste realidad del mundo empresarial.

    Las personas deben ser lo más importante de las compañías y eso no se debe demostrar en sus discursos públicos sino en las acciones que se acometen respecto a ellos día a día.

    Determinados sectores son más competitivos pero eso no es excusa para abusar de las personas y no tratarlas adecuadamente. Si se trata mal a los trabajadores o se abusa respecto a las condiciones ofrecidas por el trabajo que desempeñan se quemaran y tarde o temprano se irán. Y la más perjudicada será esa compañía por la imagen que da.

    Esta claro que en determinados momentos los trabajadores tendrán que ser flexibles para sacar adelante algún proyecto en el que participan. En otras ocasiones será la empresa la que agradezca estos esfuerzos de muchas formas posibles.

    El tema no es fácil pero para encontrarle soluciones hace falta simplemente querer y reconocer lo que se hace mal.

    Saludos,

    Juan

    • lamiquiz permalink*
      2010/03/22 22:43

      Buenas noches Juan,
      Afortunadamente se trata de una realidad relativamente específica. Quiero creer que son una minoría el porcentaje de empresas que aceptan y permiten estas prácticas abusivas…
      Desgraciadamente, estas empresas son un destino fácil para los recién titulados que buscan un primer trabajo… puesto atractivo, con cierto status, con una curva de aprendizaje alta… eso sí, el coste también es alto para la persona. Y a veces no es recomendable pagar ese peaje.
      El problema de muchas estas empresas es que no llegan a darse cuenta de que tienen un problema, y dado que la churrería sigue dando beneficios, y el talento continúa reciclándose (unos se van otros llegan), las prácticas no se modifican.
      Sí que realizando una comparativa entre lo que sucedía hace años y cómo están las cosas ahora, podemos decir que estamos mejor; seguimos explotados pero relativamente mejor que las burradas que se hacían en los 90 y principios de siglo. Lo quieran o no, el perfil de los responsables y gerentes de esas empresas, también está cambiando.
      Lo triste es que en estas empresas, el jefe que promociona es el que se sitúa junto a los jefes, el que vende a su equipo para sacar el trabajo. El que permanece dando ejemplo junto a su equipo y no dedica horas a dar la papilla a los jefes no es promocionado y acaba abandonando la compañía. ¡Qué equivocados están!
      Muchas gracias por visitar el Blog, ¡y por dejar tu granito de arena en esta nuestra recién inaugurada casa!
      Un abrazo,
      David

  3. 2010/03/22 15:49

    Hola David
    Te felicito, podría yo mismo firmar este texto. Competir en precio es un mal consejo para cualquiera desde mi punto de vista. Vender con margen estrecho implica gastar mucho menos, con lo que se acaba presionando a la parte más débil, más en sectores como auditoría donde la principal partida con mucha diferencia son los honorarios de los profesionales, igual que en consultoría.
    La solución es muy compleja y entra en el campo de la estrategia y el marketing. Sólo es que, a diferencia de lo que algunos opinan, esos ámbitos deben estar perfectamente sincronizados con las estrategias de dirección de personas. Y no pensar que necesitamos vender con margen porque hay que engordar el bolsillo de los accionistas lo que no deja de ser lícito por sí mismo, sino porque, entre otras cosas, será muy difícil contar con buenos profesionales comprometidos e ilusionados.
    Y que conste que yo soy empresario, así que no se me puede tachar de reaccionario, ea. ;-D

    • lamiquiz permalink*
      2010/03/22 23:01

      Muy buenas noches Agustí,
      Muchas gracias por pasarte y comentar. Puede ser un texto en la línea del que colgaste tú el otro día “carta de un desempleado”. Me encantó leerlo, texto ameno y con fondo. De esos que te llegan porque ves a mucha gente reflejada que sufre. Felicidades. Supongo que seguirás aún respondiendo a la cantidad de comentarios que recibiste el otro día así que doblemente gracias por pasarte por aquí a comentar.
      Muchas veces la competencia en precio provoca peores condiciones para los empleados, sabiendo que van a tener que realizar trabajos que no cumplen estándares de calidad para apurar plazos etc. Eso pasa en todos los sitios. Como bien comentas, en trabajos intensivos en conocimiento, esta explotación es más palpable. Porque ante un pedido con maquinaria, las piezas por hora son las que son, y como mucho iremos a trabajar a tres turnos, pero el problema es cuando las máquinas (en este caso personas) comienzan a fallar, porque nadie se preocupa de “pasar las revisiones”, realizar mantenimiento PREVENTIVO, y echar 3en1 de vez en cuando…
      ¿Consecuencia? Gente quemada quemada. Viendo tus opiniones y tus post en el blog (SOMOS HUMANOS, NO RECURSOS!) apostaría una mano a que los equipos que lideras no se ven reflejados en el artículo de hoy…
      🙂
      Un saludo,
      David

  4. June permalink
    2010/03/23 19:40

    ¿Sabes lo que consiguen esas empresas?: si tú no me cuidas…yo tampoco te cuido. Acabas por no creer en tu empresa, a trabajar mecánicamente, sin ilusión… y sin esa motivación el mundo se paraliza. No es fácil encontar el trabajo ideal, pero lo más dificil es encontrar gente a la que le importes y que le importe lo que haces.
    Cuando escucho las palabras un lunes: qué llegue el viernes!! me planteo: estamos perdiendo 5 días de la semana, que es más del 80% de nuestra vida. Renegamos a más de la mitad de nuestra vida! me entra un vacio interior…

  5. Ignacio Rivero permalink
    2010/03/23 19:49

    Hola David. Lo que comentas es la realidad. A todos nos viene a la cabeza el nombre de grandes consultoras, pero también multitud de pequeñas que quieren emular a las grandes. ¡Qué pena! cuanto esfuerzo y talento malgastado o al servicio de unos pocos. Una vez quemado, el trabajo “mal vive” en la empresa o escapa de lo que un día fue su sueño.

    ¡Qué pena! cuanto esfuerzo y talento malgastado o al servicio de unos pocos.

    Saludos

  6. Mar permalink
    2010/03/25 14:47

    Un post excelente y muy necesario.
    Desafortunadamente es una práctica impune. Digo impune, porque, en las pocas ocasiones en que se afronta, acaba resultando “un poco” o “bastante” impune (con el cierre de una relación laboral pactando un despido improcedente, con iguales consecuencias al caso en que la empresa prescinde de la persona, sin necesidad de darle un trato injusto; o con el reconocimiento formal de modificaciones sustanciales en las condiciones de trabajo minimizando sus consecuencias indemnizatorias; o… con el hostigamiento y el abandono del empleado afectado por una depresión sufrida después de reventar, y a veces estigmatizado por su antiguo empleador). Esto es, impune del todo, en todo caso. Es, a mi juicio, un fenómeno gravísimo. Como comentas, es relativamente específica pero no es marginal (ni en casos, ni en sectores). Cuando no raya en el límite, incurre plenamente en un atropello de derechos laborales e incluso constitucionales de la persona, que desgraciadamente decide no adoptar actitudes legalmente reactivas, en parte por la falta de movimientos defensores de los propios derechos. En mi opinión, vivimos en un país especialmente laxo y permisivo con estas conductas. Y pocas personas resuelven afrontar estas situaciones de manera clara. Creo que, al lado de los necesarios avances legislativos, falta una intolerancia social organizada, como existe en otros países europeos.
    Desde luego, este post es una joya en este sentido.
    Saludos.

    • lamiquiz permalink*
      2010/03/26 12:33

      Buenos días Mar,
      Gracias por pasarte y comentar en nuestro post. Se trata de una experiencia que algunos hemos vivido de cerca, y personalmente conozco personas cercanas que se encuentran ahora mismo así.
      Desgraciadamente son empresas en las que la capacidad de organizarse y demandar de los trabajadores está reducida al poder de negociación que tenga cada uno (presencia nula de sindicatos, comité de empresa etc.). Es complicado, y aunque siempre he sido de los que creen que el tiempo pone a cada uno en su sitio, ¡parece que ese momento está tardando en llegar!
      Un saludo,
      David

  7. Cristina permalink
    2010/04/08 11:22

    Hola a todos,

    Creo que tenéis razón en lo que decís, pero por generar un poco de debate, también creo importante mencionar que hay determinadas empresas que cuando entras ya sabes ante lo que te vas a encontrar, con lo que quejarte después de lo que te hacen…. es bastante hipócrita.
    Dice mucho más de la persona, el que decide irse a otro tipo de empresas y no a una de las grandes única y exclusivamente por nombre o por dinero.
    Con esto que quiero decir, que hay que ser consecuente con lo que se piensa y se hace.
    Un saludo a todos

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/08 13:16

      Bienvenida Cristina,

      Efectivamente, buen punto para el debate. Y tienes razón, ¡no podemos ser hipócritas!
      Creo que llega un momento en el que una persona es capaz de “oler” qué empresas tienen esa cultura y qué empresas tienen una cultura más coherente con los valores que manejamos individualmente.
      La realidad es que muchas de esas empresas contratan personas sin experiencia, que acaban de licenciarse o han realizado un máster sin tener experiencia previa. Y claro, con eso es lo que juegan. Muchos de nosotros al entrar en esas empresas no sabemos ni por dónde nos da el aire, y nos ofrecen un sueldo jugoso, posibilidad de conocer gente, trabajar en equipo con gente joven etc. y aceptamos sin plantearnos otras alternativas.
      Con el tiempo comienzas a ver cómo esas valores no encajan y los más afortunados cambian de trabajo (a una empresa más coherente con su planteamiento). Si no puedes cambiar llegan los problemas.
      Pero, efectivamente, si eres consecuente acabas abandonando esas empresas. Y si tus valores encajan con los que te proyecta la organización, pues fenomenal, harás carrera…
      La facultad de corregir nuestra trayectoria siempre estará ahí, y es importante darse cuenta y dar un paso atrás si no quieres seguir en la organización en la que eres explotado.
      Otras veces es tan complicado cambiar…
      Un abrazo y gracias por pasarte. Me encanta conversar 🙂
      David

  8. Cristina permalink
    2010/04/08 14:02

    Hola de nuevo David,

    Estoy de acuerdo que en algunos casos una persona sin experiencia puede equivocarse al entrar en una organización…. pero sólo en algunos casos.

    Entiendo que existan empresas que por su forma de trabajar exijan muchas horas a los recién incorporados, o que en ellas exista una cultura que fomente el tipo de actuaciones estilo: ” no tengo nada que hacer pero como nadie se va antes de las 9…. me quedo”.

    Sin embargo, creo que la mayoría de las empresas de las que hablas son perfectamente identificables y que además, la mayoría de los recién licenciados conocen esa problemática y aún así deciden escoger esos trabajos. ¿Por qué? Por la imagen de marca (o de empresa), por el dinero que les pagan que generalmente es mayor que la media de mercado, y porque es el camino fácil al que optan al terminar la universidad.

    El hecho de que este tipo de personas, que han seguido “el camino fácil” decidan quejarse de su suerte, decir a todos sus amigos lo explotados que se sienten y lo mal que les trata su empresa…. es en todo caso absurdo, dado que esas empresas no esconden su cultura ni de cara al cliente interno ni de cara al cliente externo….

    Incluso el que se vayan de la empresa con una buena sonrisa, sin quedar mal, orgulleciéndose de haber pertenecido a esa organización (o al menos aparentándolo en procesos de selección, reuniones, etc.) sigue siendo triste, ya que siempre es más fácil huir de esas organizaciones que intentar, no ya cambiar las cosas (ya que será prácticamente imposible hacerlo individualmente), sino no intentar siquiera comunicar su forma de pensar dentro de la organización.

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/08 22:23

      Hola Cristina,

      Efectivamente, despotricamos (en petit comité – o enfrentándonos a jefes en momentos de calentura) cuando estamos allí, pero intentamos dejar la organización atrás con buena cara, como tú dices. Es normal hasta cierto punto.

      Por lo que veo, tienes experiencia o relación con organizaciones como las que hablamos. Estoy perfectamente de acuerdo con algunas cosas que comentas, como las motivaciones que nos llevan a aceptar un puesto aun a sabiendas de dónde nos metemos.
      Unos lo harán por los sueldos (no lo dudo), otros por el estatus de trabajar en una “gran”organización, otros porque son conscientes de que la curva de aprendizaje será altísima y aprenderán en 2 años lo que en otras organizaciones tardarían 6, y otros porque es la opción fácil, dado que son empresas que acuden a las universidades a buscar determinados tipos de perfiles. Hay de todo, gente que conoce y gente que no conoce su cultura y los valores que transmiten. Si algo tengo claro es que no son saludables. Me levanto el sombrero ante las empresas que consideran a las personas en toda su dimensión, y no lo hago ante organizaciones tristes que manejan, juegan y gestionan recursos como quien compra más o menos materia prima.

      En cuanto a lo que comentas sobre comenzar por uno mismo a cambiar la organización, acaba siendo complicado. Para cambiar una cultura de empresa, es necesario querer cambiar. Y el primer cambio se tiene que dar desde la dirección, desde los comités ejecutivos, que son los líderes que deben empapar a la organización y transmitir una forma de vivir la organización. Cambiar la cultura “desde arriba” es a todas luces imposible en algunas empresas, no solo porque la cúpula no esté por la labor, sino que dados los procesos de promoción, de desarrollo en la pirámide, se encuentran perfectamente definidos para que los perfiles que ascienden sea de un tipo y no de otro. Los diferentes acaban por abandonar (normalmente sin hacer ruido).

      Quiero dejar claro que también es verdad que esto empieza a cambiar, que la situación no se asemeja a lo que pude comprobar con compañeros a finales de los 90, principios de 2000. Cada vez hay más gerentes con enfoque más humanista. Es lo que me queda, que las cosas están cambiando.

      Por último, cuando comentas que las empresas “no esconden su cultura ni de cara al cliente interno ni al externo”, no estoy del todo de acuerdo, porque vía eslóganes, vía reuniones, vía cenas de oficina, la imagen y la cultura que transmiten es muy diferente a la que se practica en el día a día. Afirmar que “nuestro activo más importante son las personas”, o redactar políticas de conciliación no es ser transparente con la cultura, es más, creo que es un poco incoherente, puesto que no haces lo mismo que predicas…

      Tras todo lo anterior, debo admitir que mi experiencia en empresas de este tipo me sirvió para aprender, y mucho. Aprender cómo hacer las cosas y cómo no hacer las cosas. Fueron años de tremendo aprendizaje, de conocer mundo y llevarme en la mochila grandes compañeros. Ante todo siempre hay que quedarse con lo positivo. 🙂

      Un abrazo y ¡gracias!
      David

  9. Cristina permalink
    2010/04/09 09:54

    Hola David,

    Como bien comentas, tengo experiencia aunque “indirecta” en estas organizaciones. Muchos buenos amigos decidieron entrar en una de ellas al salir de la universidad, siendo totalmente conscientes de sus ventajas e inconvenientes. Creo realmente que estas empresas no esconden su cultura. En la entrevista inicial ya te advierten sobre las horas de trabajo, en la universidad todo el mundo hablar de tooodo lo que se trabaja en una de ellas y además, casi siempre se conoce a alguien que trabaja alli, con lo que puedes compartir su experiencia.

    Como bien dices, David, es cierto que tienen planes de conciliación y muchos eslogans sobre las personas….pero bueno, es puro marketing no? Ya debemos estar acostumbrados a este tipo de mensajes.

    Por otro lado, me sorprende que hables tan rotundamente sobre la curva de aprendizaje, diciendo que claramente es mayor en esas empresas…. la verdad es que no estoy de acuerdo con ese hecho. Generalmente las grandes empresas te permiten ver “mucho de lo mismo”, frente a empresas de menor tamaño donde es necesario desarrollar la creatividad, la polivalencia…

    Sí que me gustaría saber David, dado que tendrás experiencia en procesos de selección, si es cierto que se valora más a las personas que vienen de empresas grandes, sólo por el nombre de su empresa… No sé si es una pregunta indiscreta pero bueno! Supongo que con tu experiencia estarás mucho más cerca de la verdadera percepción del cliente de lo que puedo estar yo.

    Un saludo y gracias por tu tiempo!

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/10 18:03

      ¡Hola Cristina!

      Con respecto al marketing (eslóganes, palabras bonitas sin sentido…) que llevan empresas así, es una de las cosas que más me han quemado siempre. Los mensajes vacíos, sin coherencia entre lo que somos y lo que queremos ser o la imagen que queremos dar es una de las lacras de esas importas en las que las personas no importan. Los trabajadores están tan habituados a que todo lo que les cuentan son pamplinas que tienen serios problemas de credibilidad interna. Y desde es base es imposible trabajar. Nosotros creemos que trabajar la comunicación interna (¿marketing interno?) debe estar siempre en línea de forma coherente con los mensajes que lanza la empresa… si no es así crea desconfianza entre las personas…

      Cuando comentaba el tema de la curva de aprendizaje pudo sonar categórico pero no es así. Sí que es cierto que la alta rotación de proyectos, de responsabilidades variadas en clientes muy distintos (en el caso de consultoría hablo, ya que en la auditoría esta experiencia está más asociada a tu posición jerárquica -analista de primer año, de segundo…-), el tener muchos compañeros y jefes que van rotando puede ser muy positivo para la curva de aprendizaje de la persona. También conocemos casos de personas que entran en proyectos mastodónticos, de los que no tienen oportunidad de salir en años y realizan tareas sumamente repetitivas, sin visibilidad con cliente… etc. En este caso obviamente la experiencia de la persona es menos rica.

      A eso me refería con la curva de aprendizaje. En cuanto a la fama de las grandes empresas, en algunos casos conocer “de nombre” a la empresa de la que viene el candidato ayuda a tener una primera referencia sobre las tareas y funciones que ha podido desarrollar (por ejemplo, un consultor de sistemas en IBM…). Eso nunca nos debe llevar a realizarnos una opinión sobre el candidato. Debemos revisar todos los aspectos del CV y sobre todo profundizar en su experiencia y su hacer en la entrevista de selección. Nunca puedes presuponer que por estar en una empresa de renombre, la experiencia de un candidato va a ser más rica que la de otro que ha estado por ejemplo en una PYME.

      Seguro que hay clientes o consultoras de selección que se dejan llevar por el renombre de la empresa de donde provienen los candidatos, no me cabe duda de que pase, pero en un principio (esta vez sí que soy rotundo) pierden un montón de gente igual o más válida. Es algo parecido a lo que sucede con algunas empresas, que en función de la Universidad en la que hayas estudiado te vetan o te abre puertas, lo utilizan como un filtro aun sabiendo que se pierden gente muy interesante. Es un riesgo que corren…

      ¡Gracias a ti Cristina!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: