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Entendiendo el compromiso… (i)

2010/04/19

Hoy me gustaría comenzar una serie de posts relacionados con el compromiso en las Organizaciones, cómo la propuesta de valor debe estar desplegada tanto desde los Departamentos de Recursos Humanos (mejor dicho… de personas) como desde los propios jefes / líderes en cada uno de los equipos de la Organización. Hace relativamente poco tuvimos la suerte de que uno de nuestros clientes expusiera su punto de vista y sus estrategias de gestión del compromiso en una sesión del Máster de RRHH de Deusto demostrando que se puede (y se debe) trabajar el compromiso de las personas con una perspectiva de eficiencia. Pusieron números sobre la mesa.

¿Más pájaros y flores? Sobre el papel todo se sostiene, pero nos demostraron que se puede trabajar una política de personas y que ésta, consiga resultados medibles.

Será contenido de mi próximo post, pero hoy me gustaría trabajar una primera reflexión . ¿Se gestiona el compromiso en todas las Organizaciones por igual? ¿Y siendo una empresa con distintas divisiones, debemos manejar las mismas claves de compromiso para unas y otras? Pero aún siendo pocos, ¿practicaremos una gestión del compromiso homogénea para todos? Intuimos que en cuanto al compromiso de las personas, el café para todos acaba no funcionando; veamos un primer porqué.

Entendiendo nuestro modelo de negocio

Un primer análisis nos debe llevar a reflexionar sobre nuestro modelo de negocio, para entender dónde estamos. Es importante tener claro si nos movemos en parámetros que nosotros definimos como de “alta complejidad” o de “baja complejidad”. Así, analizamos nuestra posición tanto en la relación con los mercados (cambiantes, dinámicos vs maduros y estancos), como en los procesos de generación de valor (grado de tecnología, factores de competitividad, niveles de desarrollo e innovación en productos…), las estructuras y procesos de decisión (¿nos basamos en un presupuesto para llevar a cabo acciones operativas? ¿existe un Comité de Dirección que traccione la reflexión estratégica? ¿trabajamos con la mente puesta en el Plan Estratégico? ¿Creemos en la estrategia?) y por último, la relevancia del conocimiento y de las personas en el éxito del proyecto (proyectos que sean más o menos intensivos en conocimiento – No trataremos de comprometer igual un equipo de Ingenieros de proyectos I+D+i que al equipo de mantenimiento de Jardinería del Ayuntamiento de Bilbao).

Barajando estas variables, tanto externas como internas, conseguimos una primera aproximación al modelo mental de la organización.

Vínculos racionales vs vínculos emocionales

Volviendo a las personas, con el objetivo de eficiencia y viabilidad del negocio en mente, ¿cómo se comportan las personas en modelos de baja complejidad? ¿cómo y por qué es básico gestionar su compromiso en modelos de alta complejidad?

Dividimos el perfil de capacidades de las personas, y a su vez la capacidad de vincularse con la organización y con el proyecto en dos perspectivas: La vinculación racional (aquella ligada a obediencia, disciplina, diligencia e intelecto) y la vinculación afectiva (que fomenta la iniciativa, la asunción del error, la confianza, la creatividad y la pasión).

En modelos de negocio de baja complejidad, y con perfiles de capacidades bajas, la gestión del vínculo racional con el proyecto puede llegar a verse como suficiente. Se dice que se trabaja “gestionando recursos”.

En modelos de mayor complejidad con perfiles de capacidades elevados, y en los que las personas marcan el ser o no ser del negocio, la gestión racional no es suficiente, y tanto el departamento de personas como cada uno de los mandos intermedios debe trabajar el vínculo emocional con sus colaboradores. Cuando las personas dan un plus por el proyecto, esperan recibir un plus por parte de la empresa. Pasamos de una “gestión de recursos” a una “gestión de personas”, y finalmente a una “gestión del talento” (talento entendido como competencia x compromiso). Si no afrontamos esta realidad, estas personas de alta capacidad, pierden progresivamente competitividad, se estancan y se acomodan, y finalmente, el verdadero talento se escapa.

Conocer y entender nuestro proyecto y reflexionar sobre los perfiles de capacidades de las personas debe ser el punto de partida para trabajar el compromiso.

Proyectos heterogéneos y personas heterogéneas. ¿Comenzamos?

– David

Pd. Fotografía – Expo Shangai 2010

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21 comentarios leave one →
  1. 2010/04/21 09:13

    No quiero ser impertinente, sino curioso, el caso es que no encuentro en este artículo información sobre “el compromiso” ¿será en sucesivos capítulos?

    Saludos cordiales

    Santiago F Barrero

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/21 09:26

      Buenos días Santiago, gracias por pasarte y comentar,

      Efectivamente, iremos desgranando más claves en los otros dos posts que publicaremos. Con el presente texto, lo que nos gustaría enfatizar es la necesidad de entender los distintos perfiles de capacidades de nuestra gente, comprender que las características y la idiosincrasia de nuestro negocio va a hacer que nos posicionemos de forma diferente a la hora de afrontar el compromiso y que es necesario asumir que distintos proyectos van a requerir de acciones distintas.

      Son algunas ideas que no siempre están claras, y parece que muchas veces nos conformamos con identificar 4 herramientas “que valen para todos los casos” y que son de aplicación universal y nos olvidamos de esta reflexión previa… luego nos preguntamos por qué no funcionan nuestras recetas mágicas… Por eso previamente queremos preguntarnos: ¿dónde estamos?.

      Efectivamente, hablaremos de cómo trabajar los distintos casos, pero creemos que es importante ligar la gestión del compromiso con estas dos claves. Es un inicio, una reflexión para entender por qué no hay recetas mágicas…

      Espero que nos des un voto de confianza y consigamos unir y dar respuesta a tu duda en los próximos posts.
      Un saludo y muchas gracias por pasarte.
      David

  2. deiane permalink
    2010/04/21 20:35

    ¿Cómo definirías el concepto “compromiso”?

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/23 09:07

      Buenos días deiane,

      Pues entiendo que para cada persona tiene que significar una cosa. Tiene que ser así. Creemos que tiene mucho que ver con la combinación de algunas claves como “corazón” + “acción” + “vínculo”.

      ¿Qué opináis vosotros?

  3. 2010/04/22 17:19

    Buenas tardes:

    Me parece muy interesante todo lo que comentas y me encanta el título “cuando las personas importan”
    Una duda: “Es lo mismo compromiso que misión?

    Un saludo, David….. Estamos en contacto, te dejo mi blog.

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/23 09:10

      Muy buenos días David,

      Gracias por el comentario sobre el título del blog, es el claim que hemos utilizado siempre en “Ferruelo y Velasco”, la empresa en la que trabajamos todos. Intentamos siempre trabajar con clientes en donde las personas importan. Parece un aspecto básico para hacer Recursos Humanos, pero no siempre se respeta…

      Sobre la referencia a compromiso y misión, ¿te refieres a ligar el compromiso a un proyecto en vez de a las personas que lo circundan? ¿O lo enfocas como la vinculación con la empresa, y el compromiso de continuidad de las personas?

      Un abrazo,
      David

  4. Carlos Benito permalink
    2010/04/24 07:27

    Hola buenos días,

    Creo que se hace una mínima mención, pero no se enfatiza en que el compromiso implica una entrega bidireccional: por una parte, el trabajador hacia el objetivo empresarial -vamos lo que todos entendemos como ponerse la camiseta-, en sentido opuesto, la dirección de empresa hacia el objetivo personal y profesional de cada individuo. De otro modo nos encontramos la típica gestión de poder: la simple vinculación racional porque el trabajador necesita conservar el puesto de trabajo.

    Saludos

    • lamiquiz permalink*
      2010/04/24 12:22

      Totalmente de acuerdo Carlos,

      Efectivamente, esa reciprocidad que comentas debe existir para que la relación tenga éxito. Irán saliendo cosas en los próximos 2 posts, en este queríamos hacer una introducción con dos claves que no se suelen tener en cuenta en otros textos.
      Evaluar el perfil de capacidades de nuestros colaboradores va a ser clave para entender el tipo de entrega o compromiso (bidireccional – de empresa con trabajador) que será necesario en cada momento…
      Lo dicho Carlos,
      Espero que el resto de post te parezcan de interés y podamos verte por aquí a menudo.
      Un abrazo
      David

  5. 2010/04/25 15:17

    Gracias por la acogida. Espero de verdad que tengamos un debate constructivo, sereno y mutuamente respetuoso, aunque nuestros presupuestos discrepen radicalmente. Sé que es difícil, pero no imposible. ¿Va el reto?. Yo os invito igualmente a mi blog a intercambiar pareceres, acuerdos y discrepancias.

    Saludos cordiales

  6. lamiquiz permalink*
    2010/04/26 09:53

    ¡Aceptamos el guante Santiago! He añadido tu blog a mi reader, espero leerte a menudo.
    Un abrazo,
    David

  7. 2010/07/06 08:03

    El compromiso, un valor en crisis.

    A mi parecer, no separaría la vinculación racional de la vinculación afectiva, pueden ir juntas, aumentado el compromiso.

    Felicidades por el post.

    Saludos

    Josep

    • lamiquiz permalink*
      2010/07/06 08:50

      Muchas gracias por la felicitación, Josep,
      Yo también creo que no deben aislarse, totalmente de acuerdo. Hay que tenerlas ambasen mente y saberlas combinar y acumular, desarrollándolas en esos negocios que requieren ese compromiso más afectivo…
      ¿Aunque lo ideal sería apostar por el lazo afectivo en todo proyecto, verdad?
      🙂

    • 2010/07/06 10:11

      Pues yo insisto: que vengan con sus afectos arreglados de casa.

      • lamiquiz permalink*
        2010/07/06 10:26

        Pero, ¿las personas importan o no importan? porque igual no partimos de los mismos principios, ¿verdad? Es decir, nos dedicamos a trabajar y cada muchuelo a su olivo? o ¿hay algo más? Siento el debate, pero es que para mí, casa y trabajo son realidades que se solapan…

        Saludos,

  8. 2010/07/06 10:53

    ¿Por qué vas a sentir el debate si es estupendo debatir entre amigos cibernéticos?

    ¿Cómo no van a importar las personas? Yo no lo niego en absoluto. Lo que digo es que vendemos un paraiso terrenal estilo best work places que es irreal, que pretendemos estandarizar personas para que todos seamos felices, igual que describe en “Un mundo feliz” Huxley.

    Dejémonos de pretender entropizar a la sociedad siguiendo el ideario marxista y apostemos por la libertad individual, por el Caos en lugar del antinatural orden. ¿O es que nos creemos dioses con capacidad para hacer felices a todos? Yo desde luego ni lo pretendo para otros, ni para mí; no soy tan vanidoso.

    • lamiquiz permalink*
      2010/07/06 11:21

      Está claro, Santiago, lo veo yo también así, esta mañana comentaba en una discusión de Linkedin el derecho a sentirnos desmotivados y tristes de vez en cuando. Nadie es Dios de la motivación, ni de la felicidad, pero sí que es lícito poner unas bases en la organización para poder trabajar a gusto.
      No se trata de vender nada, claro que no 🙂 aunque sí que creo en best places to work NO marketinianos que con hechos y no palabras me transmitan que trabajar es algo más que generar beneficio, y ya que ocupamos más de un tercio de la jornada en el trabajo… pretender no, pero sí lícito…

  9. 2010/07/06 12:16

    Claro que es lícito, otra cosa es que sea deseable, lo que nos lleva a la cuestión esencial: ¿cómo?

    • lamiquiz permalink*
      2010/07/06 12:24

      Aquí van unas ideas: https://cuandolaspersonasimportan.wordpress.com/2010/06/16/entendiendo-el-compromiso-ii/
      Continuaremos escribiendo posts sobre este tema (enlazados con la etiqueta de “entendiendo el compromiso”).
      Otra respuesta válida, Santiago, es “despacito y buena letra”, ¿verdad? 🙂

      • 2010/07/06 15:48

        Demasiada información para retener, tiene que ser algo más sencillo, y sobre todo, de uno mismo, sin esperar que el jefe nos inspire el compromiso.

        Como últimamente digo: a mí que me vengan comprometidos de casa. Y si no a la calle, que hay mucho parado necesitado de trabajar.

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