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Enfoque de carrera profesional – “Vísteme despacio que tengo prisa”

2010/04/26

No vivimos tiempos fáciles en el mercado laboral actual… Nadie nos había contado que las cosas se podían torcer o que simplemente uno podía ser infeliz en su trabajo. Tampoco nadie nos dijo qué hacer cuando uno desea o necesita buscar un nuevo proyecto profesional. Y desde luego, la sociedad en la que vivimos poco favor nos ha hecho dándonos las cosas demasiado fáciles.

Por mi trabajo, frecuentemente me encuentro con profesionales con un extraordinario curriculum y en el mejor de los casos con un robusto perfil de capacidades que solicitan una reunión con la ansiedad de quien tiene dificultades para gestionar una situación no deseada y no encuentra respuesta y menos aún soluciones.

En muchos casos, esta persona viene buscando respuestas; incluso, con cierta “ilusión”  buscando soluciones mágicas.

En general, se encuentran con un interlocutor, yo, que habla poco y escucha con la intención de entender lo que la persona piensa, siente e incluso el porqué hace cosas un tanto extrañas a veces.

Mi estrategia es la de crear un espacio amable donde la persona puede mostrar sus inseguridades, sin el miedo a un juicio crítico.

Se crea un espacio en el que mi rol, pasa por “reparar” ya que en tanto en cuanto la persona con la que estoy no se deshaga de ese miedo/ ansiedad/ inseguridad, estará bloqueada para pensar y construir un enfoque de carrera sensato que responda a lo que la persona realmente quiere.

Somos efecto de nuestros pensamientos, así que cuando uno siente que está mal, se lo acaba creyendo. Desde luego, es humano que se venga abajo y/o que para sufrir menos busque un cambio profesional rápido, poco reflexionado y mal dimensionado en cuanto a coste/ beneficio.

En estas situaciones, me gusta lanzar la reflexión de “vísteme despacio que tengo prisa”.  Soy de los que piensan que las cosas llevan su tiempo y que no dedicar ese tiempo no lleva sino al auto engaño. Ya lo decía Freud: “principio de placer y principio de realidad

¿Por qué no aprovechar este viaje para vivir un proceso de autotransformación?. Quizás no recojamos beneficios a corto plazo pero de lo que no cabe duda es de que al final de trayecto seremos mas auténticos.

Y lo auténtico…genera una valor diferencial, difícil de imitar.

- Óscar

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11 comentarios leave one →
  1. 2010/04/26 12:07

    Muy acertado planteamiento, a mi juicio. El problema, como siempre, es que sabemos más de fútbol que de nuestro propio cerebro. Afortunadamente la neurociencia avanza imparable, con algún que otro estudio viciado de origen, pero si se tiene la suficiente cultura neurocientífica, es fácil encontrarle la trampa.

    Ya sabemos -y lo advierto en una de mis últimas entradas- que la repetición de experiencias displacenteras mantiene activas las áreas cerebrales responsables del displacer, haciendo que aumente el ancho de banda de la ruta que deposita allí la información, reduciendo simultaneamente el ancho de banda que va a las áreas del “placer”. Esto implica que la información recogida de la interacción con el entorno va prioritariamente a las del displacer, lo que sesga negativamente nuestra percepción.

    Pretender soluciones mágicas es absurdo, porque por más que pretendamos engañarnos conscientemente, el sistema límbico sabe categorizar las experiencias él solito y pasa de nuestras “benévolas” intenciones. La realidad se impone siempre. La única solución es empezar a experimentar vivencias realmente positivas, pues en caso contrario, nos encontraremos con el síndrome del perdedor positivo.

    De modo que, coherente con tus opiniones, creo que lo mejor hoy en día es sostener a la gente para que aguante a que vuelva el séptimo de caballería a arreglar las cosas, porque hacerles ver que todo está estupendamente o que lo va a estar muy pronto es, además de una solemne estafa, absolutamente contraproducente.

    Saludos cordiales

    • oscardunna Enlace permanente*
      2010/04/28 16:57

      Buenas tardes Santiago,
      muy de acuerdo con tu enfoque. De hecho, las neurociencias ponen blanco sobre negro acerca de la necesidad de construir y/o reconstruir a partir de experiencias emocionales correctoras implícitas.

      El asunto es cómo llegar ahí. Desde luego, no es fácil pero parece que las experiencias emocionales/ relacionales correctoras pueden ser una vía para fortalecer la autoestima y poder configurar un ideal del yo robusto y alineado con lo que somos y queremos ser.

      Muchas gracias por pasarte.
      Un saludo y hasta otro día.

  2. Nacho García Núñez Enlace permanente
    2010/04/30 12:34

    Buenas tardes Oscar,

    En primer lugar transmitirte mi identificación con el enfoque del post, una mirada humana y realista de un proceso (la búsqueda de la felicidad/realización/razón de ser, o parte de ella, a través de un desempeño laboral-personal) que tiende a ser poco menos que tabú en la sociedad del “ya mismo” y “satisfacción inmediata sin esfuerzo”.

    No puedo menos que sentirme identificado con tu razonamiento, y desde mi ignorancia de conocimientos, mi reflexión terrenal se orienta a 2 elementos a los que haces referencia y que me gustaría remarcar.

    “Tampoco nadie nos dijo qué hacer cuando uno desea o necesita buscar un nuevo proyecto profesional.” es una de las frases con más carga realista que he leído. Y es una verdad muy sólida. Dura, porque dice mucho del poco valor de la humanidad en nuestra sociedad laboral, pero realista y nada edulcorada, ya que podemos llegar a ser profesionales y expertos en todo menos en nosotros mismos.

    Ya no sólo a nivel laboral de forma exclusiva, pero nuestra carencia de un “coaching” interior nos hace actuar de una forma poco coherente con nuestros verdaderos valores e intenciones, ya que el “puertas hacia fuera” y el “beneficio cortoplacista” son recompensas muy valoradas en el mundo donde vivimos.

    El segundo elemento a destacar, muy ligado al anterior, es el valor de la percepción en la toma de decisiones. Está sobradamente apoyado en el argumento anterior e, incluso, se da la paradoja de que tenemos la suficiente racionalidad para llegar a entender que esa percepción no refleja la verdad objetiva.

    Sin embargo, pese a ser (mínimamente) conscientes de estar ante un sesgo perceptivo no equiparable a la realidad, nuestra falta de preparación interior unido a nuestra negación (in/sub)consciente de afrontar lo que verdaderamente queremos ser (por miedo-terror a no ser aceptados o entendidos), hace que nuestra toma de decisiones se vea tristemente limitada por barreras intangibles que nos impiden ver el amplio abanico de opciones a nuestro alcance.

    Por ello, en el ámbito laboral, la variable “percepción” y la constante “enfoque de carreras” se ven retroalimentadas entre sí continuamente. Una construye la otra, pero la otra refuerza o minusvalora la una. Son elementos que se necesitan y se van construyendo pieza a pieza y nunca de un sólo golpe, ya que son fruto de un largo recorrido de autoconocimiento que creo (y espero) que nunca se acaba. Algo así como “la felicidad está en el camino”…

    ¿ Y nuestro papel como gestores de personas? ¿No hablamos de la importancia de las personas? ¿Qué hacemos luego para que ese enfoque cale en las organizaciones donde queremos que las personas tengan el valor que les corresponde?. En mi modesta opinión, debe ser una responsabilidad que asumamos como nuestra, el hecho de alinear percepción y enfoque de carreras debe ser un valor que aportemos desde RRHH a todas las personas que estén a nuestro alcance, no como una labor más, sino con la conciencia de que somos los motores de la generación de valor añadido más apreciado, lo que aportan las personas por el simple hecho de ser cada una diferente al resto.

    Y es un reto gestionarlo, y debe ser un reto demostrarlo con resultados económicos. Triste pero cierto, sólo así podremos justificar en un entorno laboral el porqué de la importancia de las personas.
    Y nos corresponde esa labor a nosotros.

    Saludos.
    Nacho García

    • oscardunna Enlace permanente*
      2010/05/04 13:46

      Buenas tardes Nacho,
      me alegra “verte” por aquí.
      me gusta que te identifiques. Entiendo que no es difícil cuando uno está en fase de enfoque/re enfoque de carrera profesional. Lo cierto es que no es sencilla la travesía pero lo que sí que nos han dicho muchas veces es que el camino fácil no siempre es el óptimo.
      Me quedo con la reflexión acerca de cuál debe ser nuestra responsabilidad desde el rol de personas: sinceramente, creo que lo óptimo es aplicar la máxima de “no quieras para otros lo que no quieras para ti”. Sólo con ese punto de partida, las intervenciones y aportaciones de valor a nuestra organización/ equipos y personas…sale de natural. Creo que no es mala receta, ¿no?
      Un abrazo y hasta otro día:-)

  3. 2010/05/03 08:23

    Estimado Oscar y cía:

    Vivimos, efectivamente, tiempos difíciles pero es época de hacernos una metamorfosis interior para enfocar bien el “hacia dónde voy” y “quién quiero ser”. En ella debemos de seguir esforzándonos por mejorar y esperar a que llegue “nuestro día”. A veces llega ya la cantinela de “a ver qué me dejan ser”.

    Os habla un ingeniero industrial que con 29 años empezó la carrera para probar y ver si era capaz de superarse a sí mismo. En tiempos difíciles, con un paro descontrolado como hasta ahora (1991-1993) tuvo que realizar trabajos incluso sin contrato (reparto de publicidad) y aguantó estoicamente esperando a que el tiempo amainara, trayendo a casa algo de dinero de la forma que fuese. Posteriormente llegó a la conclusión de que podría haber sido algo más si hubiera salido de él y emprendió un camino largo de aprendizaje camino de obtener una titulación que, según todos, le daría la oportunidad, por lo menos de tener un trabajo con mayor estabilidad, no como hasta entonces.

    Con ahínco, ilusión, entrega y constancia fue capaz, no solo de aprobar, sino hacerlo en un tiempo corto y con calificaciones excelentes pues estaba motivado por aprender y le gustaba resolver problemas de los libros. Lo hacía verdaderamente con pasión.

    Sin ni siquiera tener un año de haber terminado los estudios, obtuvo un premio de investigación compartido con veteranos profesores dedicados a la investigación del CSIC, hecho que puede definir ampliamente su talla y su potencial.

    Ahora en este impasse, con 41 años recién cumplidos, sigue persiguiendo en su lucha su momento, siguiendo estudiando un máster de elementos finitos, con ganas, e ilusión, pero mientras tanto, se pregunta si su perfil, experiencia laboral serán tenidas en cuenta por los reclutadores o tan solo el hecho de tener esa edad y una experiencia específica de ingeniero de 2,5 años, donde llegó a ganar en una empresa 38.000 euros/brutos, que muchos ingenieros no ganan en 5 ó 10 años, será un lastre que le catapulte a tener que estar otro año en el desempleo, esperando una oportunidad que le permita romper la mala suerte que le ha postrado a apearse del empleo con brusquedad.

    Mientras tanto, la esperanza no se pierde en la espera de que alguna persona no cuestione su capacidad de trabajo, como en alguna ocasión algún reclutador en entrevistas dudó de la cantidad variada de aportación multidisciplinar en una de sus empresas donde se le pagó más del 60 % en variable por su trabajo bien hecho y que puede demostrar.

    A la espera está de su oportunidad, pero no termina de comprender cómo la gente solo ve una fecha probablemente y no se adentra a descubrir el potencial que se esconde en una persona que sería capaz incluso de hacer trabajos manuales nuevamente solo por no estar tanto tiempo inactivo, aunque cultivándose día a día para perfeccionarse, ser mejor, y dotarse de mayor competencia.

    Es injusto como a veces ve pasar su tiempo mientras las empresas van desaprovechando la oportunidad de tener a un trabajador abnegado y con gran responsabilidad que podría ciertamente ser el candidato ideal en muchos empleos, pero los filtros que aparecen dificultan probablemente que brote su perfil condenado a la catarsis de aparecer como que tiene “41 años”.

    Mientras los días pasan y la esperanza no se pierde pero se tiene la suficiente capacidad de resistencia y de lucha como para seguir intentado que llegue su oportunidad, claramente obstaculizada por la frialdad de ser uno más en la interminable lista de candidatos demandando un empleo.

    Y ahora lanzo yo una pregunta al aire, ¿son capaces Uds. realmente de detectar buenos profesionales a través de la larga lista de candidatos que supuestamente tendrán? A veces no es cuestión de que se haga en una entrevista, sino de que llegue a su despacho, pues es el problema que tiene este ingeniero que no ha perdido la ilusión, pero que ve pasar demasiado tiempo para tener una oportunidad y que cree que, a pesar de la crisis, en un año es tiempo suficiente como para haber tenido ya otro trabajo desde que perdió el que tenía pues cree haber destacado lo suficiente como para no ser “otro del montón”.

    Honestamente veo que existen prejuicios sobre la edad, discriminación que yo he vivido, pero deberían Uds. pararse a reflexionar en que no se puede juzgar por el tópico de la edad y analizar las singularidades personales, pues este ingeniero podría aún firmar contratos en prácticas (aun habiendo ganado salarialmente bien en algún puesto anterior, como ya he dicho), sueña con irse al extranjero a trabajar pues ve que no tiene futuro en este país y es todavía perfectamente modelable pues no ha estado en una empresa en un puesto específico ni especializado. Pero la rapidez, las prisas, el descarte por filtros, la justificación de estos tópicos, le impiden llegar a la mesa del reclutador para contar la alegría que le supone el día a día de un estudiante de postgrado que sigue adelante en su continua lucha, no ya por una brillante carrera profesional, sino por encontrar un trabajo cualquiera que le permita ganar dinero para comer.

    No tomen esto como una crítica, sino como la reflexión de un caso personal en el que intento que Uds. comprendan la situación de personas como yo.

    Un cordial saludo,

    José.

    • oscardunna Enlace permanente*
      2010/05/04 14:16

      Buenas tardes José,
      creo entender la situación de personas como tú; de hecho, no tengo que buscar lejos para encontrar ese tipo de realidades.

      Lo cierto es que el país está repleto de tristes realidades como la que compartes con nosotros. En algunos casos podremos decir que la persona poco ha hecho para forjarse un futuro y en otros como el tuyo podremos decir que la sociedad es injusta desaprovechando talento y stock de conocimiento.

      No me cabe duda que se dan injusticias, tampoco dudo que hay que rebelarse contra ellas. Ahora bien, mientras tanto, a una realidad como la nos dibujas no se le combate sino desde la búsqueda de elementos y variables que tú puedas controlar porque de lo que no cabe duda es de que debes ser tú quien construya tu futuro,…depender de la buena voluntad de terceros es peligroso porque uno no ve el final del túnel.

      Este tipo de situaciones demandan firmeza, no perder la perspectiva de lo que uno quiere, no engañarse pensando que uno es perfecto, buscar el perfil de proyecto/ organización/ posición en la que uno pueda aportar valor diferencial e ir a por él.

      Te voy a comentar una anécdota: una linea de actividad nuestra es la incorporación de personas a organizaciones; pues bien, es la excepción la persona que se pone en contacto con nosotros solicitando una entrevista en la que presentarse y solicitar trabajar en nuestra organización. Y no es muy distinto en clientes nuestros. El asunto a veces es que frente a la opción de ser reactivo y esperar a pasar el filtro, existe la opción de tomar las riendas y ser proactivo.

      Me entristece pensar que este país fomenta estudiar para luego desaprovechar talento cuya meta es buscar un trabajo cualquiera que le permita ganar dinero para comer. Desde luego, no es la forma de construir país.

      Muchas gracias por pasarte José. Y mucha suerte y ánimo en la búsqueda de un proyecto que te haga feliz.

  4. 2010/05/05 08:29

    Buenas, Oscar:

    No me he planteado trabajar en organizaciones como las vuestras, sencillamente porque pienso que trabajan sociólogos, psicólogos, otro tipo de perfiles.

    Lo que más me indigna es la hipocresía. En este contexto de crisis, se sabe que la gente que necesita un trabajo se apunta a muchas ofertas. Muchos reclutadores parecen ignorar la realidad. O yo debo tener muy mala suerte o esto le está pasando a más profesionales.

    La diferencia es que yo he sabido trabajar en muchos puestos y la paradoja puede ser que si uno encima se apunta a ofertas de menor titulación, tiene menos categoría y “vale menos”.

    Creo que existe algo que está enfermando a la sociedad. Depende de nosotros.

    Saludos,

    José.

    • 2010/05/05 09:40

      Buenas otra vez:

      Te voy a comentar otra anécdota hablando de “proactividad”. He tenido la suerte en la vida de tener variadas experiencias profesionales. Debo de decir que agradezco en parte haber estudiado ingeniería después. Esto me ha permitido hablar con gente más variada, estar en distintas posiciones y saber muchas más cosas que si toda la vida hubiera trabajado de ingeniero. Como te digo, para mí, es una suerte. No me arrepiento de mis trabajos anteriores, algunos de ellos, en los que mucha gente no iría ni un día.

      Hace unos 14 años tuve la oportunidad de entrar en una empresa de venta directa. En poco tiempo (mes y medio) logré ser jefe de equipo. El trabajo era sencillo: vender un producto que eras tú. Por mis manos pasaron un montón de gente y yo les enseñaba el trabajo. Yo era capaz de hacerlo y algunos me siguieron. El sistema tenía una estructura en la que la oportunidad de llegar a tener tu propia oficina dependía de la valía de cada uno. Era parecido a los seguros. Le nombraron gerente en Bilbao, de la división de muestras, a uno con 20 años, después de sacarme a mí como jefe de equipo hacia 2 meses. Después de aquello pensé: “¡pues aquí sí que hay oportunidad!” Cualquiera podía conseguirlo, abrir su oficina con su sistema el cual te dejaban la mercancía en depósito y tú solo tenías que procurte gente y un local que se iba pagando con las ventas, pero había que trabajar bien. Sucedió que ese sistema funcionó bien desde principios de los 90, cuando arreció la crisis, en la economía sumergida, pero en los dos años que estuve, la empresa fue cayendo poco a poco, sencillamente porque no había gente dispuesta a hacer ese trabajo la ir mejorando el mercado de trabajo. Al final, después de irme yo de la empresa y haber visto como mi gerente se arruinó por falta de gente, en un trabajo que nadie quería y en el que podía haber triunfado si hubiera llegado a él en los mejores años, reflexioné sobre como otros grupos de personas van vendiendo. Sin estudios de psicología me había convertido en un “pillo” de la venta. Era simplemente observar a las personas y aplicar un método de trabajo basado en impulsos y táctica de venta. Funcionaba.

      Después de contarte esto habrás apreciado que he sido un “busca vidas”, proactivo total en trabajar y debo de reconocer que gané en psicología hablando con la gente. La escuela de la vida te enseña que si eres hábil, puedes vender cualquier cosa, porque el producto eres tú. Había gente que paseaba literalmente la mercancía. Yo me aprovechaba de ello. Preguntaba que dónde había ido el día anterior, para pasar yo al día siguiente. Fui líder consecutivo de ventas y nadie me superaba. Era la envidia. Además humillé a otros jefes de equipo que se rieron cuando tuve que pasar a la división de ventas, cuando se arruinó mi gerente (que tuvo que pasar a jefe de equipo otra vez) pensando que no iba a ser capaz de adaptarme (las tácticas eran algo diferentes) y agunaté el envite de manera estoica, pero en 2 semanas nuevamente no había quién me ganara en cómputo de ventas. No quiero que parezca que me vanaglorio, es verdad. Liderando con el trabajo, se puede humillar sanamente. Y aunque fue un trabajo que nadie quería, yo destaqué en él y ganaba dinero. El secreto era trabajar mejor. No había varitas mágicas, dependía de uno. El día que decías “hoy voy a venderlo todo”, rompías. Es curioso, pero era así, por lo menos en mi caso.

      También es cierto que considero que ciertos trabajos, ahora para mí, serían tumbar definitivamente el esfuerzo de haber trabajado de ingeniero pudiendo presumir en entrevistas de haber ganado mucho dinero en mis últimas empresas, cuando la gente empieza de becario y conozco muchas personas que después de varios años están estancadas, porque los reclutadores no iban a entenderlo y mi candidatura iba a ir directamente a la papelera. He descubierto que no hay nada mejor en la vida para mí que resolver problemas, cuantos más complejos mejor. También hay ingenieros que ganan al mes más de 15.000 €. Estos suelen tener el empuje de ser “hijo” o “sobrinos de” o arrimarse a la política. Yo ya estuve de becario de la vida, y aprendí rápidamente a destacar y a ser un líder. El verdadero líder es el que da ejemplo, no el líder impuesto a veces sin merecerlo.

      La empresa se llama DS-Max, multinacional canadiense, en origen, que trabaja mayormente para capitalizar área pobres de India, que son las productoras de esos productos. Cuenta la leyenda que fueron 2 personas las que iniciaron el negocio, vendiendo productos que ellos mismos compraban y revendían un poco más caro, creando un sistema de venta. En España se desintegró toda la estructura comercial en 1.998. Ahora opera sobre todo en Sudamércia y dada la situación del país es probable que hayan comenzado otra vez a operar. Mi gerente cobraba en sus mejores meses más de 1.300.000 ptas limpias, con 20 años, con estudios de BUP. Puede que se achaque a que es una estructura de tipo piramidal, porque lo que se necesitan son personas que a su vez decidan abrir nuevos negocios. Se podían abrir oficinas cercanas unas de otras, como las tiendas de los chinos. El problema es ¿hay gente motivada para trabajar y salir algún tiempo a la calle? Los primeros gerentes en España lo eran al de pocos meses, es verídico. Yo llegué cuando la empresa iba hacia abajo.


      http://www.economicexpert.com/a/DS:MAX.html
      http://ds-max.tripod.com/index.html

      Saludos,

      Oscar.

      • oscardunna Enlace permanente*
        2010/05/06 17:13

        Hola de nuevo José,
        me sorprende que un “busca vidas” como tú no tengo un hueco en el mercado laboral.
        De cualquier forma, ¡ánimo! seguro que enfocando tu carrera y planificando la estrategia de actuación, encuentras un proyecto en el que encajar y realizarte:-)

        Hasta otro día.

  5. 2010/05/05 20:40

    Felicidades por el post, me ha gustado mucho la lectura de la realidad actual. Es un tema en el que sería interesante seguir analizando.
    Me quedo con la idea de que nuestras decisiones y acciones presentes hacen el camino para nuestras metas futuras.
    Recomiendo “El poder del ahora” Eckhart Tolle

    • oscardunna Enlace permanente*
      2010/05/06 17:19

      Buenas tardes June,
      muchas gracias por el feedback. Ilusión no nos falta.
      Tomamos nota de la referencia bibliográfica.

      Al hilo de la idea con la que te has quedado, ¿acaso no somos lo que comemos?, ¿acaso no se dice: tienes lo que te mereces?. Pues en este caso, quizás nuestra responsabilidad es cuidar nuestra carrera profesional para que esta no enferme. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?. Entiendo que es un principio básico del valor de la empleabilidad.

      Muchas gracias por compartir con nosotros.
      Hasta otro día:-)

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