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Once horas y cinco minutos de superación y frustraciones

2010/06/29

Dos deportistas de élite enfrentados en un partido interminable. Como ya habréis oído por la prensa, la semana pasada se batieron todos los records históricos en duración de un partido de tenis.

Isner ganó al francés Mahut en un partido de primera ronda de Wimbledon a  5 sets, finalizando el quinto set con un marcador de 70-68.

¡Increíble! Como bien apuntaba Marca, se han batido todos los records.

Ya mientras veía el partido en casa me preguntaba ¿qué mueve a estas personas a seguir luchando?. ¡Las condiciones físicas en las que quede el ganador le impedirán siquiera avanzar una sola ronda más! En un partido de estas características -en el cual las fuerzas están tan equilibradas- ¿Qué valores han absorbido los jugadores para no rendirse, seguir en la brecha y darlo todo hasta la extenuación?

Está bastante claro que la orientación al logro de estos deportistas les moviliza hacia la consecución de sus objetivos pero hay otro aspecto crítico que les dinamiza: el compromiso y mentalización que se requiere y se supone a todo profesional a este nivel y el nivel de tolerancia a la frustración que les lleva a superarse de una forma continua, a buscar la victoria siempre, a luchar hasta el final.

¡Lo que daríamos en las organizaciones por trabajadores con este nivel de motivación que sigan este patrón o fórmula mágica: Compromiso + Orientación al logro + Tolerancia a la frustración!

Muchas veces, a nivel laboral, nos encontramos casos de profesionales que han vivido siempre entre algodones, brillantes a nivel intelectual, con gran iniciativa y una clara orientación al resultado. No obstante, un componente que a veces obviamos es la capacidad de tolerar la frustración para seguir adelante, para no rendirse.

¡Qué importante es aprender a frustrarnos, a no triunfar en cada paso que damos y no perder el foco de nuestra labor!

En esta línea y siguiendo el símil deportivo se me ocurre el caso de dos personas que conozco, cortados por el mismo patrón, educados en la misma escuela deportiva desde los 6 años y muy centrados en la consecución de objetivos pero con una baja tolerancia a la frustración. Hasta tal punto llegan las similitudes que tras verles perder sendos partidos de tenis se oyen sirenas de rendición y de abandono. ¿Qué les lleva a mostrar estas actitudes derrotistas?

A estas personas les han metido por vena la competitividad, pero se ha descuidado por completo la superación y el espíritu puramente deportivo

Extrapolando estos casos a un nivel laboral, se suelen tratar de trabajadores “impulsivos”, que se preocupan por alcanzar los objetivos pero que al mínimo problema abandonan. En ciertos casos, puede subyacer cierta inmadurez, pero una inmadurez que no se arregla con los años, sino con los golpes y  las experiencias críticas. Los entornos de protección y comodidad pueden llevarnos a alcanzar los objetivos, los éxitos, pero difícilmente nos ayudarán a aceptar nuestros fracasos, a superarnos de forma constante, a entender el error como aprendizaje,…

¡Qué importante es que las organizaciones nos preocupemos por “educar” a las personas en estos valores!

Considero que este aspecto nos diferencia tanto a deportistas como a profesionales en nuestro ámbito de trabajo; la capacidad de trabajo desde la humildad y el afán de superación ante la derrota o los errores son componentes que ligan con la tolerancia a la frustración y esas personas que han sido educadas en esos valores son las que aportan un punto diferencial respecto a las primeras.

¡Qué importante y qué poco frecuente!

En síntesis, son los valores que vamos interiorizando desde que nacemos los que conforman la base de personalidad, nuestras actitudes y acciones. ¿Y vosotros? ¿Os hubierais rendido en ese quinto set?

– Iñigo

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10 comentarios leave one →
  1. 2010/07/02 09:14

    Me gustaría comentar la primera pregunta que se hace. Lo que daríamos en las organizaciones por trabajadores con este nivel de motivación que sigan este patrón o fórmula mágica: Compromiso + Orientación al logro + Tolerancia a la frustración!.

    Mi pregunta es por qué no lo dais?. Qué les induce a los campeones a lograr este compromiso, motivación, competitividad???? Estar suficientemente bien remunerados, reconocimiento a su esfuerzo por conseguir sus objetivos, apoyo de los aficionados, una meta, ser mejores que los demás y una recompensa, el trofeo. Aplican éstos pasos las empresas a sus trabajadores?

    Saludso

    • inigodiego permalink*
      2010/07/02 09:49

      Muy buenas Josep,

      Muchas gracias por tu reflexión tan acertada. La cantidad de factores intrínsecos y extrínsecos en este caso movilizan a los deportistas de élite a lograr su objetivos. ¡Totalmente de acuerdo! ¡Y qué difícil es encontrar ese nivel de incentivos en las organizaciones!

      Muy raramente encontramos organizaciones que consigan este nivel de compromiso en sus trabajadores; está claro que con tantos factores de motivación el nivel de compromiso va en aumento, pero el problema radica en que a veces nos olvidamos de lo importante y crítico que es frustrarse para aprender, perder para ganar, visualizar nuestras áreas de mejora con autocrítica y trabajar en su desarrollo,… La sociedad, en ocasiones y en dependencia del contexto, no nos prepara para esta situación, sobre todo cuando no hemos encontrado grandes dificultades o piedras en el camino.

      Un saludo y buen fin de semana,

      Iñigo

  2. 2010/07/03 09:31

    Iñigo, no nos han preparado para fracasar, esta mal visto, sólo vale el logro, sin tener en cuenta que para llegar al éxito, antes se tiene que haber fracasado. El fracaso es experiencia, es como caerse para volver a levantarse.
    Saludos

    • inigodiego permalink*
      2010/07/05 07:11

      Y la base de todo esto es la educación; desde pequeños nos educan en valores de logro. Lógicamente es coherente, pero también es importante tener presente que para alcanzar el logro necesitamos del fracaso, que como bien comentas, es el paso previo para el éxito.

      Saludos Josep

  3. 2010/07/05 23:01

    Iñigo,

    Comparto tu análisis, y me preocupa lo realista de él, en cuanto a la incapacidad de soportar la frustración, especialmente en la generaciones más jovenes.
    Lo observo tanto en profesionales jovenes como también en mis hijos, y creo que tiene que ver con la formación familiar y el contexto global en el cual nos desarrollamos.

    En este mundo donde todo es posible, hay que enseñar, aunque sea dificil, a tolerar el fracaso y la frustración y a desarrollar la voluntad.

    Un abrazo desde Chile,

    • inigodiego permalink*
      2010/07/06 07:20

      Totalmente de acuerdo con tu comentario Lisbeth.

      Tan solo tenemos que ir a universidades o centro formativos para ver chicos y chicas con ganas de trabajar, pero también habituados a haberlo tenido fácil en su entorno, lo que les lleva a tener ganas de éxito pero sin pasar por el sufrimiento y el fracaso.

      Sin ir más lejos, sólo tenemos que pensar en nuestro entorno para encontrar ejemplos. Es más, en mi caso por supuesto que también se da, pero lo importante es cobrar conciencia de ello y poner medios y recursos personales para tratar de trabajarlo.

      Un abrazo Lisbeth y gracias por tu comentario,

      Iñigo

  4. oscardunna permalink*
    2010/07/06 11:13

    Hola Íñigo,
    me ha gustado el post de la semana pasada y la verdad es que me gustaría compartir una reflexión que me ronda con cierta frecuencia:

    En muchos casos en las organizaciones trabajamos con claves de resultados y éxitos en el corto plazo y, como bien comentas, cuando esto no se consigue desde las propias organizaciones “castigamos” este hecho. Desde luego, en lo inmediato el resultado no ha llegado y desde nuestra cultura sado/ de sobreexigencia nos flagelamos pero…¿qué sucede si gestionamos el error y el “fracaso” desde una perspectiva de aprendizaje?

    Me gustaría analizar esta perspectiva: las organizaciones que gestionan el fracaso y el error, son organizaciones que no necesitan negar la realidad, y no lo necesitan porque en su imaginario organizacional subyace una fortaleza y autoestima que les permiten mostrase vulnerables sin que esto sea vivido como debilidad/ frustración. Y suele ser este contexto el que genera organizaciones sanas y con capacidad de aprendizaje.

    Gracias Íñigo porque me has permitido repensar un tema que, lamentablemente, creo tiene mucha presencia en la realidad social y empresarial en que vivimos.

    • lamiquiz permalink*
      2010/07/06 11:33

      Me recuerda al caso de google y el lanzamiento de distintas alternativas de redes sociales. Han fracasado una vez, dos veces, y llegan hoy y lanzan su tercer intento de red social. También podían haber despedido a los artífices del primer fracaso, y sería el primer paso para una futura fuga de talento. ¿Posibilitamos confundirnos? ¿Posibilitamos perder una inversión a riesgo de que fracase? Qué poco se estila esto en nuestro país…

      • inigodiego permalink*
        2010/07/06 12:47

        Qué verdad!!

        Lo presente que está en las organizaciones y lo importante que es gestionar esas ansiedades por el resultado que llevan a un pensamiento cortoplacista y a resultados inmediatos, con poca visión de futuro.

        La proyección suele germinar en las altas esferas de la organización y trasladarse al resto de personas en forma de valores de rendimiento y resultado, pero no de aprendizaje y desarrollo.

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